El pececito rojo

El pececito rojo con rayas negras
que se pierden en los ojos
serpentea feliz en el agua clara y plateada
que corre veloz.
Juega entre la espuma sobre las piedras.
Es Dichoso, es Feliz, lo acaricia el Sol.
Se detiene, observa, escudriña.
Se cuela entre las piedras, atrapa burbujas
y se cree dueño del río.
Un pez grande lo divisa
y se lanza veloz a atraparlo.
Lo persigue voraz, pero le pierde el rastro.
Al acecho, un poco más allá, hay un pescador
sentado en la hierba.
Los atrapa con el sedal
y los echa al cubo.
El pez grande, aturdido, lo mira fijamente y cree estar soñando;
ya no tiene ganas de echárselo
a la panza.
El aceite que fríe los espera, a los dos,
con calma.

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